La prueba INICIA tomada a egresados de pedagogías básicas, abre el debate y los fuegos para recordarnos en forma rasposa que la profesión se pauperiza a cada momento. Nos presenta el debate abierto acerca de los estándares de comprensión lectora y cálculo que como país nunca hemos fijado para el cumplimiento de los profesionales que van a enseñar en nuestras escuelas y nos muestra con tristeza el bajo nivel en el que se encuentran nuestros egresados que enseñarán precismanente aquello a nuestros niños: leer y calcular
Como siempre, todo es verdad, y también mentira. Sí, porque todos rasgaron vestiduras acerca de la situación de los maestros, pero ningùn hipocrita con columna en los espacios grandes del país, se preguntó siquiera por la caliad de nuestras universidades, que salvan una vez más ilesas del armagedòn.
Basta para muestra un botón: Waissbluth escribe en su blog de La Tercera, que si la prueba fuese obligatoria y pública, entonces tanto estudiantes como profesores tendrían una información útil a la hora de contratar y de elegir la universidad. Vió usted?, es verdad, y es mentira. Y al mismo tiempo.
Porque una cosa es que la información transparenta el mercado (si vamos a hablar en el lenguaje al que Weissbluth nos tiene acostumbrado) y otra muy distinta, es que el mercado se oriente a partir de esa única fuente. Una cosa es que la prueba se publique, para sepultar a quienes, egresados rindieron una mala prueba, y otra distinta es castigar a la oferta universitaria de mala calidad.
Vamos a decir la verdad, en cuatro años de formación universitaria, hay espacio de sobra para formar buenos maestros, ¿o usted cree que cuando las universidades eran publicas sólo entraban los Einstein y los Weissbluth a estudiar pedagogía?; Vamos a aclararle al señor Weissbluth que la publicación de una prueba cuyo interés no es más que sondear en un momento determinado, el manejo de contenidos, no puede sepultar a nadie porque de ser así, la educación continua no tiene sentido; vamos a explicarle al señor Weissbluth que una prueba no puede publicarse pretendiendo medir o marcar eficiencia o suficiencia sin antes haber definido estándares.
Pero ante todo, digamósle a los Weissbluth del Mercurio y La Tercera, que las universidades tienen una rsponsabilidad social ética, que hasta ahora el lucro no las deja ver.
0 comentarios:
Publicar un comentario